jueves, 5 de mayo de 2011

Indios Selk'nam (Onas)

jueves, 5 de mayo de 2011

En el extremo sur de América se encuentra el Estrecho de Magallanes que separa al continente del Archipiélago de Tierra del Fuego. El nombre del mismo –y de su isla más grande- se debe a las sorprendentes y constantes fogatas que lograron divisar ahí los primeros europeos que exploraron sus costas. Esas hogueras eran la forma en que los originarios Selk'nam se protegían del frío austral, y que a pesar del duro clima, apenas utilizaban ropa. Sólo el fuego y su especial adaptación metabólica (temperatura corporal un grado superior a la nuestra) los mantenía calientes. Portaban sus hogueras encendidas incluso en las canoas de corteza de lenga -roble blanco-, que utilizaban para pescar y cazar mamíferos marinos que eran su principal fuente de alimentos.
De este pueblo indígena americano, hoy solo quedan descendientes mestizos.
Texto extraido de sitio:
http://www.sentadofrentealmundo.com/2011/04/el-genocidio-de-los-selknam-o-como_25.html

Aunque eran nómades, la Isla Grande había sido dividida en 39 'distritos', separadas por ríos, piedras, árboles,... distritos trasmitidos de padre a hijos, mientras una 'familia ona' viviendo en ese territorio podía alcanzar 120 individuos. Ese reparto instituía algo como la propiedad, y cada tribu normalmente no se iba de caza afuera de su propio distrito, sino a veces para hacer la guerra, o con un ceremonial muy preciso (o torneos de lucha).

Dice Lucas E.Briges : "Los Onas no tenían jefes hereditarios no electivos, pero los hombres que sobresalían por su habilidad, casi siempre se convertían de hecho en dirigentes. Sin embargo, uno podía ser el jefe de hoy y otro mañana, pues se lo cambiaba según la empresa a cometer y se designaba al mas vehemente partidario de cada una. La categoría social entre ellos fué bien definida, años después por el jovial Kankoat.
Un hombre de ciencia nos visitó una vez en esa región, y en contestación a las preguntas que me hacia le dije que los onas no tenían jefes, según nuestra aceptación de la palabra. Viendo que el no me creía, llamé a Kankoat, que entonces hablaba bastante bien español. En contestación a la pregunta que le hizo el visitante, Kankoat demasiado amable para contestar con una negativa, dijo : 'Si, señor, los onas tenemos jefes : todos los hombres son capitanes y todas la mujeres son marineras.'
No conocían la disciplina. Sin embargo, el mas despiadado, el mas fuerte, ya sea físicamente o mentalmente, o el asusto capaz de una traición, podía dominar la comunidad."


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